Skip to content
COSUDEAgruco

AGRUCO es un socio temático preferencial de la División de Recursos Naturales y de Medioambiente de la Cooperación Suiza para el Desarrollo y la Cooperación (COSUDE)

El enfoque COSUDE sobre la agricultura y el desarrollo rural se refleja entre otro en:

Política para el sector agrícola

El documento define la política de la COSUDE en la agricultura. Además de presentar los desafíos que se enfrentan y resumir brevemente las principales experiencias, presenta opciones estratégicas y define áreas de prioridad de la colaboración de la COSUDE en la agricultura.

Concepto Común de Donantes para el Desarrollo Rural

El presente documento resume los principales principios o valores para los donantes y socios para apoyar el desarrollo rural. También es el documento de orientación para la COSUDE.

Fondo Mundial para la Diversidad de Cultivos

www.croptrust.org

La misión del Fondo Mundial para la Diversidad de Cultivos es asegurar la conservación y disponibilidad de la diversidad de los cultivos para la seguridad alimentaría. La COSUDE está apoyando la organización .

Grupo Consultivo para la Investigación Agrícola Internacional (CGIAR)

www.cgiar.org

El CGIAR está integrado por 15 centros de investigación independientes dedicados a lograr un desarrollo tecnológico sostenible en la agricultura. Suiza es miembro fundador del CGIAR (1971).

Narrow screen resolution Wide screen resolution Increase font size Decrease font size Default font size  Webmail 
2005 - Artículo 80 PDF Imprimir E-mail
Publicaciones - Artículos

Las cosmovisiones Amerindias y el Desarrollo Endógeno Sostenible

Cesar Escobar

2005

Presentado en: Moving Worldviews, Reshaping sciences, policies and practices for Endogenous Sustainable Development. Taller Interno: Programa COMPAS Internacional.

Cesar Escobar.
Investigador Asociado al Centro Universitario AGRUCO.
Miembro del Equipo COMPAS Latinoamérica

1.- Contexto Latinoamericano y la cuestión indígena.

Latinoamérica en su historia contemporánea (siglo XX y lo que va del siglo XXI) ha seguido un mismo patrón de desarrollo. Desde el primer cuarto del siglo XX hasta el tercer cuarto, éste fue conocido como keynesiano o nacionalista populista, donde era el Estado quién jugaba un rol fundamental no sólo en el quehacer económico sino también en todos los ámbitos de la vida social y religiosa de sus habitantes. La asunción de ésta política obedecía a pulsiones locales y al contexto internacional.

Las pulsiones locales eran aquellas que propugnaban la formación de la Nación , es decir la creación de un mercado interno y economía propia, la creación de una identidad colectiva en la que todos se sientan identificados, la homogeneización cultural y lingüística de los habitantes y la formación de una subjetividad colectiva o creencias comunes, tales como el origen de la nación, la valoración de su historia y sus tareas como nación en el futuro. El mecanismo específico asumido fue el de la industrialización, mirando hacia los países del hemisferio norte occidental como el ejemplo exitoso de este camino.

El contexto internacional que coadyuvó al “desarrollo hacia adentro” estaba signado por la crisis económica mundial de los años '30, que obligó al conjunto de las naciones ha fomentar y poner mayor atención al mercado interno y dejar de lado a la economía y mercado internacionales vistas sus graves deficiencias para contribuir al desarrollo económico de las naciones. Sin una clara presión internacional, el “desarrollo hacia dentro” se efectivizó con diferente éxito de acuerdo a las características de cada uno de los países.

De tal manera, países como Brasil, Argentina y México fueron los más exitosos en el camino hacia la industrialización y la formación de Estados Nacionales. En un segundo nivel países como Colombia, Venezuela, Chile y Uruguay tuvieron un éxito menor que los primeros pero sentaron bases para el desarrollo industrial de sus países que se produciría con la oleada neoliberal de fines del siglo XX. En cambio Bolivia, Perú, Paraguay, Ecuador y los demás países centroamericanos jamás consolidaron sociedades industriales con una identidad nacional común en sus habitantes, en unos países de manera más dramática que en otros.

Una segunda oleada de políticas de desarrollo es el denominado “neoliberalismo” que de acuerdo a sus vertientes más o menos ortodoxas, le quitó todo rol al Estado en el campo de la economía, volcó su atención al mercado internacional y relativizó la necesidad de recrear la Nación como motor de los Estados. Para ésta nueva política también jugaron un rol central pulsiones internas y externas a los Estados.

El fracaso de las políticas de industrialización, la cada vez menos favorable balanza de pagos y la crisis de la deuda externa fueron los factores que impulsaron a los Estados latinoamericanos a buscar políticas sustitutivas al keynesianismo. Internacionalmente la búsqueda de mercados a economías fuertes y en crisis de comercialización de excedentes como las de Estados Unidos y otros países europeos, sumada a una serie de hechos políticos y sociales (hegemonía de Estados Unidos, el Consenso de Washington, la revolución informática y tecnológica y la globalización) determinaron que el neoliberalismo se instale en Latinoamérica sin mayores oposiciones.

Básicamente fueron estas dos políticas (keynesianismo primero y neoliberalismo después) las que primaron en la mayoría de los países de Latinoamérica. Empero, un elemento común a todos los países fue buscar el desarrollo (a pesar de ser “hacia dentro” en el caso del keynesianismo o “hacia fuera” en el caso del neoliberalismo) imitando el modelo del hemisferio norte occidental. Esta no fue una política nueva sino que continuaba la tradición impuesta desde la época colonial que veía a los originarios de América como atrasados en relación a Europa, por tanto no podían ser un referente de desarrollo. De esa lógica es que surge una suerte de tarea pendiente del colonialismo: exterminar a los indígenas o alienarlos definitivamente hacia la civilización occidental.

El proceso de alienación de los indígenas en sus diferentes composiciones sociales e históricas (etnias, pueblos, nacionalidades, naciones, civilizaciones) pasó y pasa principalmente por demostrar su carácter de atraso en relación a una supuesta “línea” de evolución y desarrollo de los pueblos y culturas. No entraremos al debate sobre esta suposición que fue ya abordada y desarrollada por Haverkort y otros en el libro “Antiguas Raíces, Nuevos Retoños”, demostrando que existen otras formas de ver el proceso de desarrollo de civilizaciones y por tanto tener visiones diferentes a la occidental en cuanto a la forma de ver el mundo y la vida, y en función de ello desenvolverse en la vida cotidiana.

Los indígenas en Latinoamérica representan el 8% de la población con importantes concentraciones en países como Bolivia (donde son el 62% de la población), Guatemala (43%), Perú (40%) y Ecuador (35%). En todos estos países la marginalidad social, económica y política en la que se desenvuelven es evidente; esta situación es arrastrada desde la época colonial y trasciende los periodos republicanos y sus diferentes políticas. Esta situación deriva en un círculo vicioso: la cada vez menor incidencia poblacional, la poca concentración de riqueza material en manos de indígenas y por tanto de participación política en calidad de actores, tiene como consecuencia la reproducción de su pobreza material y su marginalidad social y política (políticamente, a excepción de Bolivia y Ecuador con la presencia de organizaciones políticas de masas como el MAS y Pachakutec, respectivamente).

Entre paréntesis en el quehacer económico, existen dos factores que es fundamental mencionar: el primero de ellos está referido a que el modo de producción indígena (muy ligado al modo de producción campesino) no tiene la misma capacidad que otros modos de producción (capitalista, cooperativo, microempresarial) de generación de riqueza, principalmente por la escasa concentración de medios productivos y derivada de ello en alguna medida la baja productividad de sus sistemas. El segundo factor es la ausencia de estadísticas que verifiquen el aporte de las economías indígenas a las economías nacionales. Esta ausencia estadística se debe a que importantes porcentajes de producción no pasan por el mercado ni son monetarizadas, sino que circulan bajo formas no mercantiles (reciprocidad y redistribución) en círculos interfamiliares, comunales y feriales regionales.

Este hecho estrictamente económico es importante mencionar en la medida que son las dinámicas económicas las que influyen de manera decisiva en la formulación de políticas públicas y ahí se puede encontrar una explicación “economicista” acerca de la poca importancia que los Estados brindaron y brindan a las poblaciones indígenas. Este argumento permite ver la realidad de las poblaciones indígenas no necesariamente desde una visión simplista de “buenos indígenas” contra “malos occidentales”, o recurrir a referencias racistas o religiosas al momento de explicar la situación actual indígena.

Por tanto, consideramos que la cuestión indígena debe ser abordada desde dos planos diferentes pero complementarios: el primero de ellos desde una visión ideológica = concepción de vida = cosmovisión que usaremos indistintamente, y su consecuente derivación epistemológica (no necesariamente también ontológica), y el segundo desde la realidad objetiva concreta y material, principalmente en el campo económico. De la combinación de ambas se deriva la concepción de desarrollo.

2.- Las “otras” concepciones de desarrollo

No es casual que en los países de mayor concentración poblacional indígena sea donde se debata con mayor intensidad el “modelo” de desarrollo a seguir vistos los fracasos al que nos han llevado los modelos precedentes en lo económico y social (keynesiano y neoliberal). En el debate sobre desarrollo se hace referencia obligada a la cosmovisión y a las posibilidades materiales de superar los problemas concretos de las sociedades, incluidas las indígenas.

De las cosmovisiones más influyentes en Latinoamérica, principalmente por la extensión territorial que ocupa su población, como son la Maya , Quechua y Aymara, se pueden distinguir las siguientes características:

 

Cosmovisión

 

Temática
Maya
Quechua/Aymara

Principios
Integralidad, diversidad, armonía, unidad y complementación. El calendario Maya es clave para entender la cosmovisión ya que relata el origen de la vida, la medición del tiempo, el movimiento de la vida, las posibilidades de relación armoniosa entre seres humanos, norma la conducta ética y moral, es una síntesis de distintos campos y especialidades de los seres humanos.
Equilibrio. Complementación (Taypi).

Sentir (Espíritu).
Pensar (Conocimiento).
Hacer (Experiencia).
Poder (Organización).

Espiritualidad
La experiencia espiritual es animista en sentido de una convivencia equilibrada cotidiana con elementos de la naturaleza: viento, movimiento del aire, el frío, centro del cosmos, centro de la tierra, el corazón del fuego, el líquido del cuerpo.
La espiritualidad es animista porque se celebra el equilibrio con los seres vivos que rodean a la comunidad: plantas, animales, vegetación, cerros, etc.

Se busca equilibrio con las energías positivas y negativas que se encuentran presentes en la naturaleza.

Territorio y Recursos Naturales
Manejo de recursos en estrecha relación al calendario Maya, es una relación ritual, social y de equilibrio (ecológico).
Ocupación territorial por pisos ecológicos (maximización de acceso a zonas de producción) continuos o discontinuos.

El territorio está compuesto por tres parcialidades: el cielo (Alajpacha), la tierra (Kaypacha) y el subsuelo (Ukhupacha).

Recreación armónica de los recursos naturales. Producción en equilibrio.

Medicina
Medicina integral: atiende la parte espiritual, psicológica, mental, moral y física de los seres humanos.

Los problemas de salud surgen cuando no se siguen los consejos y normas de conducta, o cuando no logra canalizar su energía para la realización plena. También existe el tratamiento de acuerdo a especialidades y siempre con plantas y elementos de la naturaleza.
Equilibrio interior del cuerpo. Equilibrio con la naturaleza y con las energías que de ella emanan. El tratamiento de las enfermedades es tanto al espíritu de la persona como a la parte física con elementos de la naturaleza: plantas, animales, fuego, agua, etc.

Aprendizaje
La sabiduría: sentimos, vivimos, pensamos, dialogamos y nos realizamos bien. Es fundamental la auto – formación.
Lo interno y lo externo al ser humano: Conocer. Comprender. Descubrir. Recrear.

Justicia
Los conflictos se resuelven mediante los consejos de los más ancianos y los más respetados dentro de la comunidad. El calendario juega un rol importante porque se pueden encontrar las causas de los conflictos.
Justicia comunitaria: las faltas se las paga con servicio a la comunidad. La responsabilidad no sólo es ante la familia sino ante el conjunto de la comunidad.

En términos generales, las cosmovisiones indoamericanas rompen con la dicotomía entre sentimiento/racionalización, que es característico de las occidentales, donde los espiritual ha sido relegado exclusivamente al mundo religioso, desacralizando los otros ámbitos de la vida de la sociedad, donde la racionalización es el vínculo entre los diferentes ámbitos. El sentimiento y la racionalización en unidad permiten una visión del mundo (cosmovisión) que le asigna a las cosas vivientes no sólo una utilidad sino también la capacidad de transmitir energías. Bajo esa forma de razonamiento es importante mantener el equilibrio (mediante el rito) para que el desenvolvimiento de la vida cotidiana sea satisfactorio para el conjunto de los seres humanos.

Consideramos que las temáticas planteadas en las cosmovisiones amerindias pueden resumirse de la siguiente manera:

 

Tienen un carácter totalizador, no existe una diferenciación ontológica entre los seres que comparten la vida: tienen el mismo valor el mundo humano y el natural.
Por tanto son principalmente dos los paradigmas presentes en las cosmovisiones: el equilibrio y la complementariedad. Las dualidades son incluyentes.
La religión, entendida como la relación del ser humano con la trascendencia, es intermediada por seres vivos presentes en la naturaleza, por ello es considerada animista. Otra interpretación es que no existe religión en la medida que no hay una preocupación por la trascendencia, sino lo ritual con el objeto de canalizar hacia el mundo humano las energías físicas (positivas y negativas) presentes en la naturaleza.
La medicina es considerada la búsqueda del equilibrio en el ser humano tanto en lo físico como en lo espiritual.
La justicia tiene la misma connotación de equilibrio entre los seres humanos, y entre éstos y los elementos de la naturaleza.
Todos estos elementos buscan la vida plena , en el entendido de la realización individual y colectiva en todas las facetas de la existencia, no solamente las materiales y de subsistencia, sino también sociales (prestigio, reconocimiento), religiosas y rituales (estar en equilibrio con lo natural y lo sobre natural).
Las cosmovisiones indoamericanas han sobrevivido a diferentes etapas históricas, entre otras razones porque no llevan consigo la lógica de la ruptura. De tal manera que han incorporado a su cotidianeidad elementos de las culturas dominantes como una forma de completar progresivamente sus propios conocimientos y experiencias en campos como el manejo del territorio y recursos naturales, medicina, aprendizaje, justicia.

Dependiendo bajo que escuela sociológica se quiera entender a las cosmovisiones indoamericanas, se pueden establecer elementos de persistencia (esencialismo) y de cambio (identidades múltiples) de manera simultánea. De acuerdo a nuestra experiencia institucional, consideramos que existen elementos de persistencia que mantienen la esencia de las cosmovisiones: por un lado está la religión y/o ritos hacia el entorno natural y social, y por otro están las condiciones ecológicas específicas en las que se desarrollan y determinan sus sistemas productivos.

A partir de la visión de persistencia, éstas se han complementado y complementan a veces de manera natural y otras impuestas con elementos de culturas diferentes. Si se comparte esta visión de esencia-complemento , se puede distinguir muy fácilmente cuales son los elementos culturales que corresponden a una cultura originaria y cuales a otras exógenas. Entre paréntesis, por ello mismo no compartimos la calificación de culturas sincréticas que suele darse a las culturas indoamericanas, porque ni antes ni después del periodo colonial ha surgido una cultura nueva, con elementos indistinguibles, sino que reiteramos, existen elementos esenciales y otros complementarios, que de acuerdo a la dinámica pueden convertirse en algún momento en esenciales (p.e. la producción de un sinnúmero de especies agrícolas de otros continentes que han sido adaptadas a las condiciones climáticas de América).

Si bien estas características han sido varias veces tildadas de “arcaicas”, principalmente por el poco desarrollo en el plano del capitalismo, y por tanto de la estructura de su sociedad y su institucionalidad política, lo real es que conviven durante siglos con el sistema capitalista de sus respectivos países, y se resisten a depender de él como sostén ideológico de sus sociedades. Se insertan a la ideología capitalista (liberal) cuando las circunstancias así lo determinan (democracia representativa, mercado interno y venta y compra de fuerza de trabajo).

La aproximación a las características de las cosmovisiones amerindias permite luego establecer cuales son los elementos de políticas de desarrollo endógeno que se desprenden de ella.

3.- Elementos para el Desarrollo Endógeno Sostenible.

Como señalamos, la discusión del “modelo” de desarrollo plantea una interpelación a las concepciones de donde nacen las políticas. Por lo que la tarea planteada nos lleva a una discusión en el plano ideológico, donde el carácter civilizatorio y universal de las cosmovisiones indoamericanas se pone en primer orden. Es en ese escenario donde deben demostrar su superioridad en todos los campos (materiales, sociales y espirituales) en relación a las concepciones occidentales de origen judeo cristiano, por lo menos en lo que se refiere a Latinoamérica.

Si primero este debate no es resuelto favorablemente hacia las cosmovisiones indoamericanas será muy difícil continuar con una derivación en políticas en diferentes ámbitos de la vida de los Estados y naciones. Para verificar ese debate nos remitimos nuevamente a la publicación “Antiguas raíces, nuevos retoños” donde se establecen las principales debilidades estructurales de las cosmovisiones judeo cristianas y la necesidad de superarlas estructuralmente. En esta superación, las cosmovisiones indoamericanas tienen un papel importante porque paradigmáticamente representan muchas de las aspiraciones de diferentes sociedades.

Existe un vínculo directo entre la cosmovisión y la vida cotidiana de las comunidades mediante el método o la forma de acercamiento a su realidad concreta en unidad entre el sentir/pensar/hacer/poder. Este método se basa en la intra e interculturalidad cotidianas. En ese sentido, consideramos que los elementos de Desarrollo Endógeno Sostenible (DES) están íntimamente ligados a los ámbitos de la vida cotidiana, en una primera instancia como un reforzamiento de las capacidades y potencialidades locales (intraculturalidad) y en una segunda como una praxis con elementos exógenos a sus cosmovisiones. Los elementos de DES, fruto de las cosmovisiones amerindias se agrupan en los ámbitos material, social y espiritual.

a) Ámbito Material

Económicamente, son sociedades donde los excedentes de la producción son redistribuidos entre todos los miembros de la comunidad. No se niega el mercado, más al contrario éste es refuncionalizado como una oportunidad de acumulación colectiva. Los medios de producción están redistribuidos en el conjunto de la comunidad, si bien éste hecho disminuye las posibilidades de una mayor productividad, a mediano y largo plazo hace más sostenible la productividad. El objetivo final de la producción es la suficiencia alimentaria y está orientada a su valor de uso y la reciprocidad.

Los recursos naturales y el territorio son habitados en armonía y equilibrio con sus elementos, por ello se utilizan tecnologías de bajo impacto y adecuadas a las características ecológicas particulares de cada región. En ese entendido el DES en el ámbito material tiene las siguientes características que es fundamental apoyar y desarrollar bajo el método de la intra e interculturalidad:

La ocupación territorial (sea continuo o discontinuo) de un máximo de pisos y nichos ecológicos que permiten la diversificación productiva (y por tanto alimenticia) con el uso de energías mínimas y tecnologías disponibles en los contextos locales.

El fomento a una dinámica económica plural donde además de garantizar seguridad alimentaria y sosteniblidad de recursos, se busca la complementación monetaria y el incremento de productividad.
El incremento de productividad puede ser tanto con la concentración de medios productivos como con la eficientización de los medios actualmente disponibles (tierra, agua, semilla, tecnología, otros insumos).
La canalización de la producción a sistemas planificados que sobrepasan los límites locales trascendiendo a regionales, con el fin de evitar el caos del mercado y la vulnerabilidad individual o grupal ante éste.
Las dinámicas productivas regionales planificadas permiten una incidencia sobre la economía global, abriendo la posibilidad de instrumentalizar la economía global a los principios amerindios (suficiencia, reciprocidad, complementación) e indirectamente dejar de sufrir los efectos de ésta sobre las dinámicas locales.
b) Ámbito Social

Socialmente, son comunidades donde la diferenciación social fruto de la diferenciación económica es minimizada por mecanismos de redistribución de riqueza. Esencialmente solidarias, no existe posibilidad de marginalidad y por tanto tienen mejor calidad de vida. La organización social y sus mecanismos se asemejan a la democracia participativa y de riguroso control social sobre sus autoridades que tienen un carácter rotatorio. Este hecho repercute políticamente en la planificación del desarrollo local de manera participativa y directa.

En la visión de la unidad y complementariedad, el ámbito social tiene una relación directa con la dinámica material de las comunidades, en ese sentido las características que es necesario apoyar y desarrollar son las siguientes:

 

Sin negar la individualidad, las lógicas comunitarias de toma de decisiones en la vida comunal y su incidencia en la vida municipal permite la uniformidad en los beneficios a obtenerse. La democracia participativa por tanto, se transforma en una opción regional que es necesario difundir y fortalecer mediante el flujo de información contínua hacia las comunidades y la formación de líderes que tengan la capacidad de trascender a los espacios locales.
La organización social local debe incidir en los espacios políticos regionales a fin de contribuir en la profundización democrática de las sociedades y el establecimiento de políticas públicas que fomenten las actividades del ámbito material de las sociedades amerindias. Esto es posible con la ampliación del área de trabajo hacia ámbitos regionales donde contribuir a reproducir las experiencias micro.
Existe una relación directa entre organización social, incidencia política y poder político. Por ello el DES también es el apoyo al mayor protagonismo político de las sociedades amerindias.
c) Ámbito Espiritual

Espiritualmente, la visión de un mundo natural y social sagrados nos conducen a la recreación de sociedades sostenibles. Este es un tema central en una época donde la crisis ambiental y societal se ha convertido en universal. La ritualidad es tal en la medida que conlleva un profundo significado ético en los individuos y colectividades, y es precisamente el elemento ético que ha sido desplazado por las civilizaciones occidentales y su lógica de acumulación.

En esa misma línea, el DES tiene como un paradigma central a la actitud ética de los individuos y colectividades que tiene un origen religioso o ritual que es necesario revalorizar y buscar su y trascendencia en su significado social a espacios regionales y nacionales. En ese sentido los elementos de DES en el ámbito espiritual son los siguientes:

 

Revalorizar la ritualidad y calendarios amerindios para fortalecer la autoestima y la cosmovisión de las sociedades que la practican.
Reconstruir y/o revalorizar el mundo mítico de las cosmovisiones amerindias porque en ellas se encuentra la explicación de los orígenes de las sociedades y la misión que tienen mientras transcurre su existencia en el mundo natural.
Alertar sobre la influencia de las religiones de origen judeo cristiano sobre la esencia de la cosmovisión amerindia y el peligro de la desestructuración material y social de las sociedades a partir del cambio de principios.
d) Las dificultades para el Desarrollo Endógeno Sostenible

Sin entrar a un plano de idealización de las cosmovisiones indoamericanas, es importante resaltar sus principales dificultades. Entre ellas es que las experiencias que intentaron extrapolar estos sistemas micro a sistemas meso o macro fracasaron. No existen estudios a profundidad que puedan explicar estos fracasos, pero se tienen algunos elementos indicativos que nos pueden orientar en ese sentido.

El primero de ellos es el hecho que no pueden existir sistemas basados en la cosmovisión amerindia sino existe preliminarmente una base ética en los protagonistas. Como se mencionó líneas arriba, la unidad entre sentimiento y racionalización hace que los valores éticos de los protagonistas valoricen desde el sentimiento el trabajo que se emprende. En cambio, si el sistema amerindio es asumido solamente como otro mecanismo utilitario y racionalista, su fracaso está garantizado.

El segundo elemento está vinculado a la racionalidad económica. En las cosmovisiones amerindias no existe la lógica de acumulación y la actividad económica es solamente un medio de satisfacción de necesidades materiales de subsistencia, que dejen espacio para la vida social, el ocio y el desarrollo de la cultura. Por tanto no está diseñado para generar mecanismos de acumulación, que no sean aquellos que apuntan a la previsión de un futuro incierto. Esta racionalidad económica está íntimamente ligada a la sostenibilidad de los sistemas productivos: una sobreexplotación en busca del beneficio inmediato hubiese hecho colapsar los sistemas rápidamente. De tal manera, cuando los sistemas productivos (en todos los campos: agrícolas, pecuarios, artesanales, etc.) son sometidos a una racionalidad económica de acumulación “per se” colapsan y fracasan. Esta es la experiencia de un sinnúmero de políticas de desarrollo principalmente en las zonas rurales.

El tercer elemento está relacionado a la experiencia política; la democracia participativa es efectiva en escenarios donde se comparten ética, valores y objetivos comunes, donde la acción política es un auténtico servicio. Cuando un sistema que funciona en base a estas premisas se confunde con intereses particulares sean de clase, nacionalidad, región o religión, el resultado es una instrumentalización de la participación que resulta menos democrática que las formas representativas, acercándose más bien a formas totalitarias.

Finalmente, los procesos que se implementan deben ser vistos desde una visión diacrónica, de mediano y largo plazo, donde el aprendizaje societal es fundamental en la transformación de las sociedades. Las experiencias fallidas en una lógica inmediatista, descuidaron su carácter procesual y por tanto el aprendizaje fue relegado por la repetición y el transmisionismo.

Es necesario profundizar en estos elementos que han llevado al fracaso experiencias que intentaron extrapolar los escenarios micro, con el objeto de superarlas y hacer efectivo el carácter universal de las civilizaciones amerindias.

Siguiendo la línea argumental de la complementariedad, el DES es irrealizable sino se la complementa con elementos exógenos o culturalmente diferentes. En ese sentido, en el campo económico es importante recoger experiencias de incremento de productividad sin violentar la racionalidad amerindia. En el campo social la combinación entre democracia representativa y participativa en función de los espacios, es una clave importante para avanzar en sociedades de vida plena .

Por estas consideraciones, el DES se basa en una estructura plural, no es fundamentalista amerindia ni tampoco una nueva instrumentalización de los principios de las cosmovisiones indoamericanas para refuncionalizar las cosmovisiones occidentales de origen judeo cristiano.

 

 

--------------------------------------------------------------------------------
Presentado en: Moving Worldviews, Reshaping sciences, policies and practices for Endogenous Sustainable Development. Taller Interno del Programa COMPAS Internacional. Noviembre de 2005.

 

Nuevo

Video

BIBLIOTECA

Convenio

UNIVERSIDAD MAYOR DE SAN SIMÓN
FACULTAD DE CIENCIAS AGRICOLAS Y PECUARIAS
AGENCIA SUIZA PARA EL DESARROLLO Y LA COOPERACIÓN

Coordinador

PROGRAMA REGIONAL BioAndes (BOLIVIA - PERU - ECUADOR)
COMPARANDO Y APOYANDO EL DESARROLLO ENDÓGENO
captured

Miembro de

MOVIMIENTO AGROECOLÓGICO PARA LATINOAMÉRICA Y EL CARIBE
 
clacso agruco