| Boletín Nº 4 Marzo de 1993 |
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| AGRUCO |
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Editorial: Biodiversidad y mejoramiento genético. Contenido: La conservación de germoplasma "in situ". La discusión internacional sobre la propiedad en germoplasma.
El boletín Agroecología y Saber Campesino, tiene un carácter trimestral y es distribuido en forma gratuita a simple solicitud, en este documento se publican artículos sobre temas de actualidad con reflexiones desde el punto de vista agroecológico, como también se comparten experiencias y se informa de futuros acontecimientos del programa AGRUCO. Boletín Nº 04 Editorial. En las zonas altoandinas existen más de treinta plantas domesticadas, con cientos de ecotipos que son adaptados a diversos usos de la vida cotidiana. El paquete tecnológico de la Revolución Verde, introducido a Bolivia a mediados del presente siglo como parte de un modelo de desarrollo alternativo, ha puesto en riesgo la alta diversidad de recursos genéticos que durante siglos ha permitido a nuestros pueblos mantener una amplia diversificación productiva que consideramos la base de la seguridad alimentaria. Sus políticas de investigación y transferencia tecnológica han significado costosas inversiones para la generación de tecnologías en condiciones físico-naturales totalmente controladas donde no se consideró las condiciones socioculturales, las que fueron tomadas en cuenta recién en el momento de la transferencia de tecnologías. Esta deficiencia fue posiblemente uno de los mayores problemas del modelo de generación y transferencia de tecnologías, donde el "beneficiario" solo era receptor y no generador. La introducción de especies y variedades mejoradas genéticamente (posiblemente más rendidoras si solo se considera un período agrícola) en reemplazo de variedades locales utilizadas desde muchos siglos atrás, ha tenido repercusiones y resultados inesperados debido al desconocimiento del agroecosistema andino/amazónico. Cuyas características físico-naturales (como la heterogeneidad fisiográfica y bioclimática y alta variabilidad de especies y variedades), y socio-culturales (múltiples y pluriculturales) han permitido a estos pueblos conformar una organización de la producción en equilibrio con la naturaleza. Por la concepción holistica de las comunidades campesinas alto andinas, con un manejo de territorio que traspasa los límites de la parcela y la microregión (movimientos poblacionales) y un manejo del tiempo que va más allá de un ciclo agrícola anual, la introducción de variedades en algunos casos (tomando el caso de la papa y la quinua) ha logrado positivamente incrementar la biodiversidad de sus ecosistemas, utilizada desde mucho antes como estrategia de manejo del riesgo climático y mantener su diversificación productiva. La introducción de variedades mejoradas, también ha tenido algunas consecuencias negativas por su concepción materialista y reduccionista del manejo de la biodiversidad a cambio de mayores rendimientos e ingresos monetarios a corto plazo; lo que ha debilitado la capacidad del riesgo, vulnerando la diversificación productiva y la seguridad alimentaria de muchos pueblos alto andinos. Sin embargo esta experiencia del pasado nos permite avizorar el futuro para definir estrategias de desarrollo sostenible, dado el reconocimiento del mundo a la capacidad de los pueblos originarios de los Andes en la generación de tecnologías y en el manejo de la biodiversidad en condiciones muy heterogéneas y de alto riesgo, cuyos aportes a la seguridad alimentaria mundial se ven plasmados en los diversos usos de muchas especies y variedades del ecosistema andino. Un ejemplo de este reconocimiento, es la importancia que hoy adquiere la conservación in situ de germoplasma andino que no es otra cosa que el manejo de biodiversidad de los pueblos originarios que han mantenido su capacidad recreadora y agrocéntrica bajo una concepción totalizadora y no materialista de la vida. Estos pueblos cuyo don ha sido el utilizar estrategias que les permitan mantener su sabiduría y conocimientos de los ecosistemas y el cosmos, todavía están presentes en muchas regiones del país, catalogados en los mapas de pobreza como las zonas más deprimidas en la que seguramente no se ha considerado como indicadores su "capacidad recreadora del manejo de la biodiversidad", que bajo su concepción diferente de ver el mundo han logrado "andinizar" especies introducidas hace 500 años (como el trigo y el ovino) y ampliar la diversidad genética con variedades mejoradas o no pero con criterios de sostenibilidad en tiempo y espacio. La conservación de germoplasma "in situ"
Tal es el caso de la Provincia Tapacarí, considerado por algunas instituciones como una de las más pobres y olvidadas del departamento de Cochabamba. Los campesinos de esta provincia desde tiempos inmemoriales se han dedicado a la práctica continua de tecnologías "tradicionales" a pesar de los cambios tecnológicos que han propuesto algunas instituciones de desarrollo que pasaron por la zona. Una de las tecnologías más antiguas y que ha tenido su impacto a nivel comunal, es la conservación y mantenimiento de germoplasma nativo en la zona caracterizada ecológicamente como puna. El material existente de alto valor genético como la quinua, cañahua y las papas nativas, permanecen con la capacidad para seguir siendo cultivadas, debido a que han sido bien domesticadas y adaptadas a las condiciones medio ambientales de la zona alta (3800 -4200 m.s.n.m.). El manejo de los recursos fitogenéticos tiene otro sentido para el campesino andino. No se trata del manejo de una parte de la planta, ni siquiera del manejo de toda la planta, sino que se trata del manejo del contexto, del entorno en el cual está inmersa, del cual hace parte la planta. En concreto, los trabajos de investigación de AGRUCO demuestran en las comunidades alto andinas de Tapacarí, que las diferentes variedades de papas nativas (alrededor de 50 entre amargas, semiamargas y dulces) son manejadas en forma conjunta, sin distinguir o despreciar cual produce mejor o peor. Todas las variedades son componentes del entorno social, y todas engranan perfectamente en la biodiversidad genética que se maneja de manera racional para distribuir y aminorar el riesgo climático imperante en la zona y poder asegurar la alimentación y reproducción familiar y comunal. Tratando de entender el manejo campesino de la biodiversidad se aprende que el campesino andino más que observar estáticamente (por ej. en cámaras frías), está preocupado en la observación de la evolución de las plantas en su medio, y la evolución del medio mismo. Más que separar las fases de colección, conservación y manipulación, para producir nuevos materiales y probar su aceptación a través de la extensión agrícola, lleva todas estas operaciones simultáneamente a partir del contorno de la planta que es la chacra y no a partir de una estación experimental o de un laboratorio. En la zona de puna (Tapacarí), los campesinos han retomado con mucho énfasis el cultivo de variedades nativas de papa, quinua y cañahua, que estaban en proceso de extinción, porque responden adecuadamente al sistema de rotación de las ayanokas que se empieza con papas, seguido por granos y concluido por cultivos de forraje. Además producen con pocos insumos externos, y presentan un margen de seguridad frente a problemas de plagas, enfermedades y factores climáticos. A pesar de rendir en menor proporción que las variedades mejoradas, las variedades nativas de las especies señaladas, le dan al campesino la seguridad en la cosecha y garantizan la seguridad alimentaria familiar, muy a pesar de los procesos de aculturación que se están suscitando en la zona, debido a los fenómenos de transformación por la presión de sectas religiosas y otras entidades externas a la realidad rural. El Programa AGRUCO, en los cinco años de permanencia en las comunidades rurales, ha enfatizado en conocer y revitalizar las estrategias campesinas para la conservación in situ" del material genético tan celosamente resguardado en especial de la papa, quinua y cañahua, que son los cultivos base en la dieta familiar y también satisfacen compromisos en las relaciones sociales de reciprocidad y redistribución. La discusión internacional sobre la propiedad en germoplasma.
Los países del norte industrializado sólo disponen de muy pocos recursos genéticos propios; de manera que su producción alimenticia depende de la regeneración periódica de nuevas características genéticas para "mejorar" y mantener las variedades contra el ataque de enfermedades y plagas. La Organización Económica de los Países Desarrollados (OEPD) estima el valor adicional que obtiene la agricultura de los países industrializados gracias a las "inclusiones genéticas" del sur a varios miles de millones de dólares anualmente. Para asegurarse el acceso al material genético necesario, se instalaron los llamados "bancos de germoplasma": grandes cámaras frías donde se almacena material genético "ex situ", aislado del medio ecológico de origen, trasladado de las comunidades campesinas y apropiado por los Centros Internacionales de Investigación Agraria (CIIA) y otras instituciones. Hoy en día, al menos la mitad de todas las semillas vegetales provenientes de los países del sur se encuentran en bancos de germoplasma del norte. Aunque los EE.UU. no disponen de ningún cultivo alimenticio nativo de importancia, tienen conservado el 27 % del material genético que necesitan para mantener y mejorar su producción agrícola. Los bancos genéticos de Europa disponen de alrededor del 35 % de todo el germoplasma de plantas alimenticias y forrajeras almacenadas ex-situ a nivel mundial. El 86 % de los colecciones mundiales de microorganismos está depositado en los países industrializados, la mayoría en los EE.UU; asimismo el 85 % del germoplasma de animales útiles. Los bancos genéticos de los Centros Internacionales de Investigación Agraria están bajo control de los países industrializados y dependen del Grupo Consultativo de los CIIA, formado de países financiadores de los CIIA, que tiene su sede en Washington, en el sede del Banco Mundial. La conservación de la biodiversidad, su control, y el derecho de acceso al germoplasma han ganado nueva importancia con el desarrollo de la biotecnología. En las discusiones preparatorias a la conferencia mundial de UNCED en Río (1992), los países del sur pidieron acceso a las nuevas tecnologías de manipulación genética argumentando que el germoplasma, que es la materia prima de la biotecnología, viene en gran parte del hemisferio sur. La "Convención sobre Biodiversidad" aprobada en Río reconoce tanto la importancia de la conservación de la biodiversidad, su propiedad y soberanía de los países originarios del material genético. Sin embargo, debido a la presión de los países industrializados, la conservación de germoplasma ex - situ (Bancos genéticos) no está sujeto a dicha convención. Otro punto de la discusión internacional concierne a la propiedad intelectual de las nuevas variedades obtenidas del manipuleo del germoplasma. La convención de Río reconoce explicítamente el derecho de propiedad intelectual referente a las tecnologías biológicas y su materia prima. En la "Ronda de Uruguay" del GATT (Convención General sobre Tarifas y Relaciones Comerciales), en el marco de las discusiones referente a la propiedad intelectual, los países industrializados consideran la carencia de una protección de patentes en muchos países como un obstáculo al libre comercio, lo que contradice a las normas de dicha Convención mundial. Como modelo a adoptar por todos los países miembros del GATT proponen el sistema de patentes de los EE.UU, donde son patentable las plantas, animales, células y genes. Significa que, si se impone dicho modelo, una transnacional que crea con material genético de cualquier lugar del mundo una nueva planta o un animal con nuevas características, puede patentarlos y se convierte en dueño y consiguientemente puede vender su semilla, bacteria o animal.
------------------------------------------------------------------------- Venta total de los recursos genéticos de Costa Rica Es el primer convenio de este tipo entre un Estado y una transnacional, y ya se lo alaba como "convenio modelo del futuro". Un futuro en que países del sur "conserven" su biodiversidad vendiéndola a transnacionales poderosas, que la investigan, registran y comercializan, y que tiene como siguiente paso la facultad de patentar plantas y animales para garantizarse el acceso exclusivo a los recursos genéticos del llamado Tercer Mundo. |
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